De que hablamos cuando hablamos de igualdad?

No se trata de una concesión, de un beneficio o de discriminación.

La igualdad debe concretarse en el plano de la vida real.

Estamos convecinos de que no es posible seguir hablando de igualdad sino se concreta en las condiciones de vida, en lo que vivimos diariamente, en las oportunidades de desarrollarnos como seres humanos.

Si bien las acciones afirmativas  pueden constituirse en una de las vías para concretar la igual en el plano de la vida real, pueden ser interpretadas como una concesión, o beneficio injustificado o inclusive una forma de discriminación y de interferencia con la igualdad, principio fundamental de los Derechos Humanos y del Estado de Derecho. Razón por la cual en este apartado planteamos algunos puntos para reflexionar en torno a la igualdad.

Cuando hablamos de igualdad solemos pensar en la igual ante la ley, pero va mucho más allá de la misma, sabemos que la igualdad ante la ley puede convivir con la injusticia social, aun cuando se fundamenta en la no discriminación. ¿De qué se trata entonces?

1. Igualdad ante la ley. Universal reconocimiento de la persona jurídica, es decir, la consideración de todos los seres humanos como sujetos de Derecho.

2. Igual libertad. “Todos los seres humanos deben disfrutar igualmente de los derechos de libertad”.

3. Igualdad política. En el diseño de políticas de igualdad se debe garantizar que todos los miembros de la comunidad, sean poseedores de igual status de ciudadano. La igualdad política debe traducirse en un igual disfrute de los derechos de participación política.

4. No discriminación. Sugiere la necesidad de no diferenciar, pero también de equiparar, de eliminar diferencias. Teniendo en cuenta que la raza-etnia, sexo-género y la religión han sido tradicionalmente factores de discriminación, la igualdad puede implicar tomarlos  en cuenta para revertir las discriminaciones existentes.

5. Igualdad de oportunidades. El acceso a bienes, servicios y cargos públicos debe  estar abierto en igualdad de condiciones a todos los individuos. La igualdad de oportunidades supone la superación de privilegios basados en concepciones jerárquicas de la sociedad y el apoyo a aquellos colectivos o grupos sociales que por sus condiciones de vida no tienen garantizado el acceso a los mismos. La igualdad de oportunidades constituye un buen instrumento para luchar contra las  desigualdades.

6. Acción afirmativa. En ocasiones pude estar justificada la adopción de políticas públicas dirigidas a facilitar el acceso a determinados bienes a colectivos identificados a partir de atributos (sexo-género y etnia-raza habitualmente), que han estado históricamente en la base de profundas discriminaciones e injusticias, pasando a justificar un compromiso activo del Estado con estos colectivos.

Nota: Esta síntesis considero algunos de los aspectos señalados por Jesús González Amuchástegui, en “Autonomía, dignidad y ciudadanía. Una teoría de los derechos humanos” (2004). Ediciones tirant lo blanch alternativa. España.

Laura Da Luz

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